Natto covid
El virus y la proteína espiga¶
En 2021, el Dr. Tetsuya Mizutani, director del Centro de Investigación en Epidemiología y Prevención de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio, publicó en Biochemical and Biophysical Research Communications un hallazgo inesperado: un extracto de natto sin tratar térmicamente inhibía completamente la capacidad del SARS-CoV-2 para infectar células humanas cultivadas en laboratorio.
El mecanismo identificado fue directo: el extracto contenía una o varias proteasas que digieren el dominio de unión al receptor (RBD) de la proteína espiga del virus — la misma región que este utiliza para “agarrarse” a las células huésped y penetrar en ellas. Sin proteína espiga funcional, el virus pierde su capacidad infectiva. El mismo efecto se observó con la cepa Alfa y con el BHV-1 (herpesvirus bovino), lo que sugiere que el mecanismo podría ser aplicable a otros virus de familia similar.
El matiz fundamental que Mizutani subrayó — y que toda divulgación honesta debe reproducir — es que estos resultados son de cultivos celulares in vitro. La proteasa responsable es termolábil: se desnaturaliza con el calor, por lo que el natto cocinado pierde esta actividad. Y trasladar resultados de placas de Petri a efectos clínicos en humanos requiere ensayos que aún no se han completado. Lo que sí está confirmado es el mecanismo en el modelo celular, y que los investigadores han declarado su intención de avanzar hacia estudios en modelos animales.